Es un sistema constructivo que se ha ido consolidando con gran aceptación entre arquitectos y constructores, sobre todo por su elevada calidad, posibilidades estéticas y por sus indiscutibles ventajas de aislamiento térmico y acústico.

Una fachada ventilada es un  sistema eficaz de reducción de las radiaciones solares sobre un edificio, en el exterior del edificio, se instala una capa separada del muro, creando una cámara de aire. Es importante que la cámara de aire esté abierta en la zona superior e inferior, permitiendo la circulación ascendente del aire.

Durante los meses más cálidos y de mayor radiación solar es cuando la fachada ventilada realiza su función. Los rayos solares inciden sobre ella, calentándola y calentando la cámara de aire. Esto genera una corriente convectiva haciendo que el aire caliente salga por la parte superior. Para ello es fundamental que los elementos de fijación de la fachada ventilada estén dispuestos en sentido vertical, para no interrumpir la circulación del aire.

La fachada envolvente puede definirse como la piel del edificio. Es una membrana protectora que aísla al organismo del medio que lo rodea, protegiéndolo y contribuyendo a mantener integra su estructura, al tiempo que actúa como Sistema de comunicación con el entorno.

Entre las principales ventajas de la fachada ventilada resaltamos que ofrece una gran diversidad de acabados: panel fenólico, composite, cerámica, acero, aluminio,  etc. La elección de uno en detrimento de otro, dependerá de la estética que se quiera dar a la parte exterior del edificio. Mediante este sistema de aislamiento térmico se consigue mejorar el rendimiento térmico del edificio, las temperaturas internas se mantienen por más tiempo, al evitar las pérdidas de calor o frío. Esto supone un ahorro energético que puede alcanzar hasta el 50%.

 

FACHADAS VENTILADAS EN EL CONTEXTO COLOMBIANO

En el último siglo, la evolución de las fachadas ventiladas ha experimentado un crecimiento exponencial, gracias a la urgente necesidad de eficiencia energética en las construcciones.

A diferencia de las regiones templadas, donde históricamente se han desarrollado las fachadas ventiladas, Colombia está ubicada en la zona de interconvergencia tropical, no tiene estaciones y las temperaturas se determinan por los cinco pisos térmicos según la altura sobre el nivel del mar.

 

Además, el 80% del territorio es cálido con temperaturas promedio superiores a los 24 °C; más específicamente, el 60,54% corresponde al clima cálido húmedo. Es en este tipo de clima donde se consume la mayor cantidad de energía por parte de las viviendas en nuestra nación y, por lo tanto, representa la mayor oportunidad para la aplicación de la tecnología de fachadas ventiladas.

La mayoría de las envolventes tradicionales en nuestro país utilizan materiales tradicionales como la cerámica, la guadua o la madera. Si bien el uso de estos materiales genera curvas térmicas diferentes, la cavidad de una fachada ventilada compensaría las eventuales ganancias térmicas, al mantener las temperaturas internas en un relativo confort,  mejorando de manera sustancial el confort de las residencias en Colombia, sobre todo en aquellas ubicadas en los climas cálidos húmedos que representan el mayor potencial de ahorro energético por medio de tecnologías pasivas en la construcción